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Camino de la costa

Etapa 1 - De Ladrido a Espasante: 5,5 km.

El núcleo de Ladrido le da nombre a la ensenada formada por el río Baleo, de menor tamaño y más profunda que la de Ortigueira. Bajando hasta el embarcadero del pueblo es posible observar los juncales de Luama, la parte trasera de las dunas de Morouzos y las zonas arenosas emergidas. Estas últimas son importantes para el alimento y refugio de las aves, que aprovechan la situación de la ensenada -protegida de los vientos- para reunirse a descansar. De este modo resulta fácil avistar en la zona gaviotas sombrías, reidoras y patiamarillas, ostreros o zarapitos reales.

Vistas desde el puerto de Ladrido

Vistas desde el puerto de Ladrido.

Junto al embarcadero hay una pequeña playa rocosa perfecta para observar la distribución de las distintas especies que habitan en la zona. En las rocas encontraremos liquen, bígaros y lapas, así como mejillones, ostra plana y japonesa. Bajo la arena viven almejas finas, babosas, berberechos y longueirones.

Subiendo de nuevo hacia el pueblo tomanos la segunda carretera a mano izquierda, que conduce a una pequeña área recreativa y un campo de fútbol. Si cogemos la carretera que rodea el campo de fútbol bordearemos todo el monte da Croa, que ofrece unas increibles vistas de la playa de Morouzos. Es posible observar desde este punto su parte trasera, abrupta y rocosa, la isla de San Vicente, la playa de Fornos, el pueblo de Cariño y cabo Ortegal, con sus tres aguillóns.

Más adelante, tomando una pista sin asfaltar que nos acerca al mar, obtendremos una magnífica panorámica del pueblo de Espasante, la playa de A Concha, el puerto y la punta de Os Prados, donde se encuentra el Monumento con Forno y la Casa da Vela.

De nuevo en el campo de fútbol la ruta continúa hacia la derecha para llegar al paseo de la playa de A Concha, en Espasante.

Etapa 2 - Espasante: 2,7 km.

El paseo continúa cruzando un pequeño puente sobre el río Dola. Al llegar al parque infantil tomamos la pasarela a la izquierda, que va más próxima a la playa. Este itinerario permite disfrutar de un paseo por el arenal observando las recientes dunas en formación con su vegetación característica. Encontraremos el arenaria, protegiendo desde la primera línea de playa al resto de las especies, como la hierba lechera o el cardo de mar. En la parte alta de la playa abunda la azucena de mar y la zanahoria silvestre. Asociados a estas plantas aparecen los caracoles típicos de las zonas dunares.

Sta. Cristina

Calita de Santa Cristina

En la parte baja de la playa pueden observarse multitud de aves, principalmente gaviotas patiamarillas y sombrías, junto con chorlitejos grandes y correlimos comunes.

Llegamos al dique. Por la parte trasera de la lonja se encuentra la calita de Santa Cristina. Desde ella parten unas escaleras rodeadas de higueras silvestres, que llevan hasta el castro.

Se trata de una construcción muy interesante y poco habitual en Galicia. La planta semicircular del Monumento con Forno la diferencia del resto de edificaciones de este tipo, tanto de las de Portugal -rectangulares- como de las gallegas -cuadrangulares-.

El conjunto consta de atrio, antecámara, horno y zona de alimentación. El atrio constituye la entrada, de planta trapezoidal y suelo de pizarra, como si se aprovechase el suelo de una vivienda del castro. La cámara tiene forma rectangular y cuatro muros. Al fondo se situaría la piscina, el desagüe, el horno y el almacén.

Excavaciones en Punta dos Prados

Excavaciones en Punta dos Prados.


Encima de la puerta se aprecia un hueco en el que se supone estaría colocada la pedra formosa. El monolito de piedra labrada, típico de esta clase de construcciones, no se encontró en la excavación. Sobre su función existen bastantes dudas, aunque los investigadores tienden a sostener que se empleaba para tomar baños de vapor de carácter ritual.

Desde el castro ascendemos, próximos al acantilado, hasta la Casa da Vela, una garita de vigilancia marítima de finales del siglo XVIII. Este punto permite disfrutar de unas magníficas vistas de la boca de la Ría, especialmente en el atardecer.

De vuelta, por la carretera, podemos apreciar la peculiar estructura del pueblo. Está formado por un conjunto de calles irregulares y estrechas con casas de balconadas típicamente marineras. El puerto de Espasante disfruta de una situación privilegiada, flanqueado por dos amplias playas de arena blanca y fina.

Etapa 3 - Espasante - Mazorgán: 4,5 km

Al este del pueblo de Espasante encontramos tres playas: San Antón, Eirón y Mazorgán, separadas por salientes rocosos. Hay que atravesarlas salvando las rocas por los senderos situados en la ladera.

Desde el último de estos arenales nos dirigimos al pueblo de Mazorgán. Existen dos opciones:

  • Tomar el camino que asciende hacia unas casas, prosigue atravesando un pinar próximo al acantilado y desciende hasta una vaguada con prados.
  • Seguir la carretera asfaltada hasta el primer cruce, donde hay que coger a la izquierda hacia el pueblo de Mazorgán.

En ambos casos, si nos aproximamos a la costa veremos dos playas: la Ribeira dos Ourizos, pequeña y rocosa, y la Ribeira Grande o Sarridal, amplia y de arenas claras. Los accesos precarios mantienen estos arenales vírgenes y a salvo de la masificación estival.**

Pena Furada

Pena Furada, en la costa de Loiba.

Desde el núcleo de Mazorgán, eligiendo en el cruce el camino que nos adentra en un enorme eucaliptal, llegaremos a la otra punta de la Ribeira Grande. Aquí, la erosión provocada por el viento y el mar dio lugar a la Pedra furada -piedra agujereada-, una enorme roca con forma de doble arco.

Seguimos el camino que discurre paralelo a la costa dejando atrás el pueblo de Rubido, hasta llegar a un cruce de caminos. El que desciende nos llevará hasta la Ribeira do Carro.

**Existe la opción de pasar de playa en playa desde la Ribeira Grande hasta O Coitelo. Esta opción es de dificultad alta. Los caminos de acceso que zigzaguean por los acantilados son estrechos, resbaladizos y en muchas ocasiones están cubiertos de vegetación. Además deben tenerse en cuenta las mareas para atravesar las rocas que separan las playas.

Etapa 4 - Ruta de las algas: 4,5 km.

La Ribeira do Carro recibe el nombre de su camino de acceso, por el que se bajaba en carro para ir a buscar algas, especialmente abundantes en esta playa. Es posible encontrar especies de algas rojas, como Chondrus crispus -raspa-, Gelidium sesquipedale -carrumeiro-, Gigartina teedii, Heterosiphonia plumosa, Lithophyllum incrustans, L. Lichenoides...

Bajada a Ribeira do Carro

Bajada a Ribeira do Carro


Dentro de las pardas están las especies Laminaria hyperborea, L. ochroleuca, Padina pavonica, -planchín-, Bifurcaria bifurcata, Cystoseira baccata y C. tamariscifolia. Por último, en el grupo de las algas verdes encontramos ejemplos como el Codium tomentosum -carrasca brava- y Enteromorpha sp.
Junto a Ribeira do Carro se encuentran también Os Castros, Gaivoteira y Coitelo. Más de un Km. de playas separadas por promontorios rocosos y flanqueadas por impresionantes acantilados de filitas y esquistos. En ellos, el viento y el mar han dado lugar a rocas de formas caprichosas.

Ascendemos de nuevo y seguimos el camino que va paralelo a la costa. Pasaremos por detrás del pueblo de Mourama para llegar a la playa de O Picón, punto final de nuestra ruta.

Ruta lineal

Distancia

17 kilómetros, sólo ida.

Dificultad

Media. Alta si optamos por bajar a las playas y pasar de una a otra por las rocas.

Interés

Intermareal, paisajístico, flora de dunas, arqueológico e histórico. Parte de esta ruta discurre por el antiguo Camino Real Ortigueira - Viveiro.

Precauciones

Hay que tener en cuenta las mareas si queremos cruzar de playa en playa por las rocas.

Cómo llegar

A 5 Km. de Ortigueira, siguiendo la AC-862 en dirección a Viveiro, encontramos el pequeño pueblo de Ladrido, desde donde comienza la primera etapa de esta ruta.



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