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De Santa Marta a Santo Adrián, en el centro de la Ría


Eucalipto de Lagarea

Eucalipto de Lagarea

Cogiendo la carretera de la costa en dirección a Ferrol se sale de la Villa por el lugar de A Lagarea. Hay en él un puente sobre la vía del tren, y un gigantesco eucalipto que se ha convertido en la verdadera señal de entrada y salida de la población.

En la parte central de la ría de Ortigueira se encuentran las parroquias de Cuíña, Senra, San Claudio, Santiago de Mera y San Adrián de Veiga. Más hacia el interior está Santa María de Mera.

Cuíña

Cuíña está muy próxima a Santa Marta. A la derecha de la carretera se sitúa el centro escolar construído por la sociedad de emigrados a América Hijos de Santiago de Cuíña. El inmueble fue levantado en los años veinte para servicio de los vecinos, intentando paliar las deficiencias de la instrucción oficial de aquellos tiempos.

La iglesia, que hasta hace pocos años carecía de campanario, se encuentra en un lugar desde el que domina la Ría.

También es posible llegar a esta parroquia desde la Villa pasando por la capilla de la Magdalena. Este punto ofrece unas hermosas vistas panorámicas.

Senra

El río Maior marca el límite con Senra, que disfruta de una importante tradición histórica. En ella se situó el Priorato de Sáa, creado por el monasterio de Monfero en 1373. El conjunto comprendía una granja en las posesiones donadas por Fernán Pérez de Andrade El Bueno, primer señor de Pontedeume. En Sáa pueden verse aún las ruinas de un gran molino que perteneció al edificio de la Granja. Se trata de una doble construcción de actividad agraria levantada en el lugar del mismo nombre.

Pazo de Riomaior

Pazo de Riomaior

Cerca de aquí se encuentra el edificio construido en 1916 por los emigrados de la parroquia a Cuba, unidos en la Sociedad de Instrucción Hijos de San Julián de Senra. Es éste un digno ejemplo de la arquitectura escolar indiana, de dos plantas y fachada principal rematada en frontón.

En Senra está también el Pazo de Riomaior. Sus fachadas sostienen, en la cornisa, un par de bustos pétreos de estilo renacentista. La capilla acoge una estatua yacente de Pedro Tenreiro de Lago, quien fuera cura de Vilarrube. Esta obra, con inscripción y dos trabajos heráldicos, data del siglo XVIII.

No lejos del pazo, en la desembocadura del río Maior, está el único molino de mar existente en el Ayuntamiento. Presenta la típica estructura con piscina destinada a coger el agua en la subida de las mareas. Ésta se derramaba después para mover, con su fuerza de salida, los engranajes del molino. En esta zona se instaló en 1990 un observatorio ornitológico, en una construcción elevada de madera.

Por último, destacar que es muy popular en el entorno la Romaría da Santiña, que se celebra alrededor de la ermita situada junto al Camino Real, cerca de la carretera de la costa. La construcción actual de este templo data de 1894.

San Claudio

Santa María de San Claudio se sitúa en unas tierras consideradas entre las mejores del Ayuntamiento. Actualmente sólo guarda los recuerdos de un anterior esplendor como centro agropecuario de la comarca. Aún pueden verse algunos de los cobertizos de los vendedores de la primera y más destacada feria ortegana. Ésta se celebraba todos los terceros domingos de mes y fue creada por la Real Cédula de Enrique de Trastámara en 1405. También está aún en pie la caseta donde se instaló la primera báscula de pesar ganado del norte de la provincia coruñesa.

Casetas de la feria, en San Claudio

Casetas de la feria, en San Claudio

Testimonio de los emigrados a América son las muchas casas indianas que salpican la parroquia, con pórticos en la entrada, palmeras en los jardines y fachadas rematadas con claraboyas. Fruto de las aportaciones de los desplazados quedó también un amplio Grupo Escolar, construido en la década de 1920 por la Sociedad de Instrucción, Recreo y Auxilio Mutuo San Claudio. Esta organización había nacido en Cuba en 1912.

La población fue un afamado centro alfarero, funcionando además como centro comercial y de diversión. En esta zona se conserva el pazo dos Barreiros. Destaca en él la escalera de piedra que lleva directamente al segundo piso, así como el antiguo marco de medio punto que remata la puerta principal de la construcción. Cerca de aquí encontramos la Casa dos Romero, de traza sobria y regia, que se alza dentro de un espacio amurallado.

La casa de las Señorías do Grañeiro cuenta en su fachada posterior con una galería sostenida por columnas labradas en piedra. Desde el lugar en el que se asienta podemos observar unha hermosa vista de San Claudio, con sus viviendas diseminadas.

Mera de Abaixo

El nombre de Mera -de origen prerromano y referente al agua- se refiere a dos parroquias diferenciadas: Santiago o de Abaixo y Santa María o de Enriba. Mera de Abaixo tiene como núcleo central el lugar de A Ponte, donde se toma un ramal en dirección a San Adrián de Veiga y Cariño.

Pazo do Souto

Pazo do Souto

En la época moderna fue feudo de los dueños del pazo do Souto, de planta en escuadra, con capilla y jardín. Éste tiene como escudo heráldico un mosaico desordenado de las señas de identidad de los viejos linajes originarios de las tierras de Ortigueira.

Próxima a Souto está la iglesia de la parroquia, en una ladera desde la que se domina el fértil valle regado por el río Mera. Su tipología arquitectónica es semejante a las del resto del Ayuntamiento, a pesar de que fue reformada entre finales del XVIII y comienzos del XIX. En los laterales del frente tiene un reloj de sol muy bien conservado, así como dos atrios con cubiertas sostenidas por columnas de piedra.

Mera es, sobre todo, valle y río. Valle de árboles frutales y río de cauce variable. Un alto viaducto de once arcos de altura lo cruza en su parte media para permitir el paso del tren de la costa. El puente, que armoniza a la perfección con el entorno que lo rodea, fue construido en 1921 bajo la dirección de Jesús Uribarri.

Mera de Enriba

Conviene llegar hasta Mera de Enriba por la carretera que pasa por O Souto transitando el corazón del valle. Su territorio se dedica básicamente a la producción agropecuaria. La población de la zona está bastante diseminada, excepto una pequeña concentración en el casal de Ponte Noval. Aquí encontramos construcciones tradicionales de piedra -algunas en ruinas- junto al que fuera edificio recreativo de la Liga de Amigos -1926-. En el lugar se sitúa además el Grupo Escolar costeado por la sociedad de los emigrados a América.

El conjunto guarda el recuerdo de tiempos pasados, en los que era paso obligado de comunicación entre Ferrol, Santa Marta y Viveiro, así como con Cedeira. Era ésta la antigua ruta del Camino Real, que discurría por un puente de madera sobre pilastras de piedra, construido en 1804. Éste fue reformado en 1829 en mampostería con tres arcos.

Santo Adrián de Veiga

Manzanos en Santo Adrián de Veiga

Manzanos en Santo Adrián de Veiga.

La única parroquia del Ayuntamiento situada en el margen occidental de la ría de Ortigueira es Santo Adrián de Veiga. Este territorio, bien poblado a comienzos del siglo XX, fue entrando en el declive que posteriormente le afectaría al medio rural de la comarca. Destaca en estas tierras la abundancia de manzanos. De hecho esta parroquia -junto a las de Mera y San Claudio- es una de las principales productoras de las manzanas que se exportan a Asturias y Euskadi para la elaboración de sidra.

Quedan abundantes vestigios de su pasado más remoto: varios dólmenes que forman parte del grupo de la Serra da Capelada; los castros del Penido do Medio -de la misma sierra- y Fornelos -en la punta de la península litoral de Leixa-; o una construcción defensiva del medievo. Ésta se encuentra en el rocoso Pico do Castelo o Pena do Vilar, dominando la ancha ría ortegueiresa.

A un lado del camino que sube hacia A Capelada encontramos una piedra que se balancea. La leyenda cuenta que fue dejada aquí por una mujer que venía hilando desde Teixido. Ya en medio del monte, en el curso del riachuelo Cerdeiras, está el Pozo do Inferno. El lugar merece una visita tanto por lo inhóspito del paisaje -con pequeño salto de agua incluido- como por la oscuridad de la profunda cueva en la que penetra el arroyo que le da nombre al paraje. Más arriba de este mismo cauce fluvial, en el lugar de Camiño Novo, encontramos otro pequeño salto en un espacio más abierto y acogedor.

Por la zona conocida como lugar de Calvario, a los pies de la iglesia y rodeada de un muro, se encuentra la regia casa que costearon las cofradías de la parroquia a finales del siglo XVIII. Posteriormente sería adquirida por el Mariscal José Pardo de Osorio.

Por último, podemos admirar en Veiga una de las casas particulares más interesantes y hermosas de la comarca. Está junto a la carretera que va de Mera a Cariño, donde la levantó en 1885 el indiano Francisco Río, Las esquinas y los marcos de las puertas y ventanas de la fachada principal son de granito labrado. Presenta además un balcón de hierro forjado y una galería de armonioso diseño, con cristales superiores de colores.


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